Niños ciudad incluyente

Ciudades incluyentes

En México, uno de cada tres habitantes es menor de edad, de los cuales 78% (2010) viven en un entorno urbano.

Por Óscar Rojas > @oskar_rojasv

México se ha suscrito a varios compromisos internacionales en los últimos años que buscan desarrollar estrategias y acciones para combatir la desigualdad, la construcción de ciudades compactas e inteligentes, el combate al cambio climático, creación de una cultura del espacio público y la movilidad, equidad de género, entre otros temas. En la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP21) adoptaron el primer acuerdo global para contener el calentamiento desencadenado por el hombre con sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Por su parte, en ONU Habitat III, México posicionó siete ejes muy importantes en la nueva agenda urbana: la construcción de vivienda para edificar ciudades, el desarrollo regional para combatir la desigualdad, un nuevo marco legal para la gobernanza de nuestras metrópolis, la construcción de ciudades compactas, la acción eficiente del suelo, la promoción de una nueva cultura del espacio público y la movilidad, y la construcción de ciudades sostenibles para cuidar el entorno, resistentes ante los desastres naturales, así lo señala Rosario Robles, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

Por otro lado, en la Cumbre Mundial de Alcaldes del C40, uno de los acuerdos más representativos fue el de Carta de la Ciudad de México por la Movilidad Urbana Sustentable, que incluye a Buenos Aires, Argentina; Santiago, Chile, y la Ciudad de México, los cuales se comprometieron a impulsar un modelo de movilidad sustentable y renovada en toda la región.

LOS NIÑOS, COMO EJE DEL URBANISMO

De la transformación del espacio físico ya sabemos cómo ha influido en domesticar nuestras vidas en áreas reguladas y urbanizadas, es por eso que se debe diseñar y repensar las ciudades para tener una accesibilidad universal, incluyendo a los niños y niñas, parte fundamental de una sociedad. Para Francesco Tonucci, pedagogo italiano y principal promotor de la Ciudad de los Niños, considera que ellos son un indicador ambiental sensible: si en una ciudad se ven pequeños que juegan y pasean solos, significa que la urbe está sana; si no es así, se encuentra enferma.

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Las primeras experiencias de la infancia con su entorno se dan en sus barrios, cuando van camino a sus escuelas, parques, jardines, etc.; esto influye en su desarrollo, ya que se van relacionando en su vida cotidiana y su entorno. Para jugar los niños necesitan de una área que crezca con sus capacidades, su autonomía y su competencia, un espacio que sepa acompañar su desarrollo y ofrecerles nuevas experiencias, descubrimientos y, en general, un enriquecimiento. Lo que los pequeños necesitan para crecer y para jugar es ni más ni menos que la ciudad.

PROBLEMÁTICAS

La actividad urbanística desarrollada hasta la actualidad se ha concentrado casi exclusivamente en torno de la vida de los adultos para la generación de empleos, comercios, inversión, riqueza… la cual se relaciona con el desarrollo económico. Los niños de las ciudades viven mejor que los de zonas rurales, todo esto gracias a la mejor calidad de salud, educación, protección y saneamiento que existe. Pero el progreso urbano ha sido desigual y millones de pequeños de vecindarios urbanos marginados enfrentan grandes dificultades y son un blanco vulnerable que no permite germinar en un adulto con oportunidades para ser insertado dentro de la sociedad misma.

Según la UNICEF, la definición de ‘zona urbana’ varía de un país a otro y adquiere nuevas clasificaciones. Ésta se caracteriza por uno o varios de los elementos siguientes: criterios administrativos o fronteras políticas, densidad demográfica, función económica y presencia de especificidades urbanas (calles asfaltadas, alumbrado público, red de saneamiento). Por otro lado, la zona rural engloba el conjunto de la población, del territorio y de otros recursos del campo; es decir, las zonas situadas a las afueras de los grandes centros urbanos.

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La pérdida de la autonomía de los niños ha sido el efecto más llamativo de las transformaciones de los últimos años en la vida de las ciudades. Esto ha mermado en sus posibilidades de jugar, al no tener un espacio público seguro e incluyente para su recreación e integración al tejido social, el cual es concebido como parte de su aprendizaje y la convivencia con su entorno. Otro factor es la violencia que constituye un factor que impide el acceso de los niños y niñas al espacio público.

Sumado a esto, las ciudades no son homogéneas, sobre todo en las de rápido crecimiento de los países de bajos y medianos ingresos, donde residen millones de niños y niñas que enfrentan niveles de exclusión, prostitución, trabajos forzados y privación de su libertad, entre otros. Por último, la pobreza urbana es especialmente difícil para la población infantil con escaso control sobre su entorno o su nivel de bienestar. Para muchos resulta imposible asistir a la escuela, por ejemplo, porque se libra una guerra, que ni ellos mismos entienden, por lo cual ya no se lucha por tener un entorno digno, si no por sobrevivir junto a sus seres queridos. En las zonas urbanas pobres las fallas en el desarrollo contribuyen a los desastres y, a su vez, éstos anulan los logros relacionados con el desarrollo, profundizando la pobreza y ampliando aún más las brechas sociales que separan a los pobres de los ricos.

¿EXISTE EDUCACIÓN URBANA EN LAS ESCUELAS?

Las instituciones educativas del país tienen la obligación de impulsar transformaciones pedagógicas con el objetivo fundamental de convertirse en un instrumento para el desarrollo humano, social, político y económico de México. Los niños, niñas y jóvenes requieren una educación integral que les permita ser personas libres, autónomas, responsables, competitivas e íntegras, y para que se cumpla esta finalidad se debe de contar con el apoyo de conocimientos, habilidades y valores que les proporcione la escuela para contar con una perspectiva y conciencia más amplia de la vida y su entorno.

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Con lo anterior se podrá lograr crear una mayor conciencia y respeto a los ejes de formación que van desde los derechos humanos, equidad de género, el aprecio, cuidado y aprovechamiento de nuestros recursos naturales hasta el combate al cambio climático, contaminación. Urbanistas y arquitectos, por su parte, deberían considerar la accesibilidad universal infantil de las áreas públicas al momento de diseñar y proponer espacios, independientemente de las capacidades que cada pequeño posea, así como cuidar que los entornos no generen situaciones discapacitantes al impedir que los niños desarrollen su autonomía con comodidad y seguridad.


La pérdida de autonomía de los pequeños ha sido uno de los efectos más llamativos de las transformaciones de los últimos años en la vida de las ciudades.


PROPUESTA

Al revisar la currícula de la Secretaría de Educación Pública del nivel preescolar hasta secundaria no se encontró materia relacionada con el urbanismo o algunos de los temas mencionados. Para tener mejores ciudadanos requerimos crear niños informados, por ello se necesita que en el ámbito de la educación básica existan materias teóricas y prácticas, como el cuidado del entorno, análisis de espacios públicos para los niños y niñas, crear conciencia sobre el uso del automóvil, movilidad y el papel del peatón, entre otros temas.

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