Un viaje al pasado de la CDMX

Un viaje al pasado de la CDMX

Los museos de la Ciudad de México no siempre han sido lo que son ahora. En el pasado fungieron como hospitales, estaciones de bomberos, escuelas y hasta palacios.

Por Andrea Peniche > @aneapt

La Ciudad de México es la segunda urbe con más museos del mundo.  La Secretaría de Cultura capitalina tiene registrados cerca de 194, mientras  que en Londres hay alrededor de 200.

Lo que muy poca gente sabe es que algunos de estos lugares -con gran diversidad arquitectónica- no siempre se han dedicado a exponer, preservar y divulgar la cultura, arte e investigación, sino que, al principio, cuando fueron construidos, fueron testigos de grandes historias al fungir como dependencias de gobierno, hospitales, estaciones de bomberos, escuelas, joyerías y hasta palacios.

MUSEO FRANZ MAYER

En 1498 este lugar fue la Casa del Peso de la Harina, un lugar en donde se encargaban de pesar el trigo que la gente llevaba a sus molinos. En 1582 el inmueble pasó a manos del Doctor Pedro López -también conocido como el Padre de los Pobres- quien lo convirtió en el Hospital de los Desamparados o de la Epifanía para dar casa a niños en situación de calle y atender a todas las personas que eran marginadas en Nueva España, principalmente esclavos mulatos y mestizos, durante la época del Virreinato.

Tras la muerte del Dr. López, en 1604, se cambió el nombre a Hospital de San Juan de Dios pues los frailes de esta orden comenzaron a hacerse cargo de él y hasta repararon los daños que se registraron en el lugar tras un incendio en 1716. Luego de más de dos siglos, en 1820, los hermanos de la orden fueron expulsados y el lugar permaneció cerrado 10 años hasta que quedó bajo el cuidado de las Hermanas de la Caridad quienes se encargaban de atender a mujeres con enfermedades venéreas dedicadas a la prostitución.

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Durante más de 400 años fue una institución médica e incluso fue utilizado en su momento como convento, colegio de monjas y cuartel militar; también albergó la Dirección General de Correos y en 1968, durante los Juegos Olímpicos, fue utilizado para exhibir artesanías lo que hizo que con el paso del tiempo se convirtiera en un mercado.

Finalmente, en 1985, el Gobierno de la República otorgó el inmueble al Fideicomiso Cultural Franz Mayer y fue así como en 1986 se inauguró oficialmente este museo que conserva adaptaciones realizadas durante épocas anteriores y que es considerado como el museo de artes decorativas más importantes de nuestro país.

MUSEO DE ARTE POPULAR

La historia de este lugar, ubicado en la calle Revillagigedo 11 de la colonia Cuauhtémoc, comenzó en 1928 cuando los arquitectos Vicente Mendiola y Guillermo Zárraga iniciaron la construcción de un edificio que sería sede de la Inspección General de Policía y el Cuartel Central de Bomberos.

Años más tarde fue utilizado como sede de la Tesorería y de la Secretaría de Marina pero en 1986, tras el sismo que sacudió a la capital mexicana, el edifico tuvo que ser desalojado y estuvo desocupado durante un largo tiempo hasta que en 1966, la Asociación Civíl Populart se encargó de albergar el Museo de Arte Popular (MAP), cuya construcción inició en el 2003 a cargo del arquitecto Teodoro González y finalizó en marzo del 2006.

MUSEO NACIONAL DE LAS CULTURAS

Este inmueble que se encuentra en la calle de Moneda 13 en el Centro Histórico, está ubicado en el predio que el emperador azteca, Moctezuma, meditaba y tomaba decisiones en torno a los augurios que anunciaban la llegada de los españoles y el colapso del imperio mexica. Se trata de “La Casa Denegrida mexica” que forma parte las “Casas Nuevas de Moctezuma”, es decir, cinco palacios intercomunicados entre sí. Su nombre se debe a que esta construcción carecía de luz pues no contaba con ventanas, lo que permitía la relajación del emperador.

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Más tarde, en 1535, el lugar fue sede de la Real Casa de Moneda de México, ejecutada por el virrey Antonio de Mendoza; ahí se fabricaron monedas por primera vez en toda América pero tras la Independencia, el gobierno arrendó la Casa de Moneda a una compañía inglesa que se trasladó a la calle de Bolivia.

El lugar también fue utilizado como cuartel, Ministerio de Hacienda, Suprema Corte de Justicia de la Nación y hasta 1865, el emperador Maximiliano decidió establecer ahí el Museo Público de Historia Natural, Arqueología e Historia, que cambió de nombre en varias ocasiones hasta que en 1965, decidieron dedicar un espacio a las culturas pasadas y presentes del mundo y el único en su tipo: el Museo Nacional de las Culturas.

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