DE LA FRONTERA SUR A TENOCHTITLAN

DE LA FRONTERA SUR A TENOCHTITLAN

La Rojeña esta semana se despedirá de la Calzada de Tlalpan describiendo los escenarios que se producen a lo largo de esta en su dirección del sur al centro, que sorprendentemente se diferencia porque en su dirección centro – sur los escenarios de las historias narradas coincidían con los cruces de esquinas, que de vez en cuando se diluían entre los actores existentes en la escena y que en este caso no se encuentran allí sino coinciden con las estaciones del transporte público, ya sea el metrobús, tren ligero o el metro; siendo estos el punto de referencia en el imaginario urbano y no las calles mismas.

Empezaré mi recorrido con el primer escenario importante que es la estación final o inicial de la línea 1 del metrobús el “Caminero”, que como caracteriza a un inicio y fin de un sistema de transporte público masivo tiene una escenografía de comercios de todo tipo con actores que van, vienen o simplemente se detienen antes de seguir su recorrido por ser este un simple punto de conexión a su destino final de llegada y van apareciendo y desapareciendo entre el atrás y el frente de viviendas con muros que las protegen de la vista de extraños; se respira un aire de seguridad pero no de saturación como en la estación del metrobús, hasta que de repente a 100 metros porque eso es lo que alcanza a ver nuestra vista a lo lejos, vemos muchos colores y a medida que nos acercamos vamos distinguiendo la esquina de las flores de San Fernando, si, uno de los tres escenarios a lo largo de esta calle en esta dirección, que se reconoce por el cruce de caminos y que da inicio a la zona de hospitales que nos da su bienvenida con el Hospital General Dr. Manuel Gea González llenando; el escenario de batas blancas de actores que esperan fuera de la sala de emergencia o simplemente de personas que vienen a buscar algún servicio a la zonas complementarias como farmacias y laboratorios médicos; en este punto la lectura en las dos direcciones es similar o arriesgarnos a decir que es igual porque aun la calzada es traspasable de un lado a otro, claro cuando hablamos de zona de hospitales nos imaginamos muchos pero sobre la Calzada de Tlalpan en este punto solo encontramos el que nos da la bienvenida y el que nos despide que es el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, razón por la cual la escenografía se diluye entre muros y rejas de grande laboratorios; atraviesas periférico haciendo más seguro recorrer la calle por la banqueta de frente sobre todo si cruzas caminando de noche esta manzana hasta que llegas a un nuevo escenario de vida: Huipulco.

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Huipilco es el punto donde nace el Río Bravo y ya no es tan fácil cruzar de un lado al otro este punto es reconocible por varias escenografías la esquina del cruce de Calzada de Tlalpan y la Calzada México – Xochimilco, la estación del tren ligero “Huipulco” y la estatua ecuestre de Emiliano Zapata; la escena que está allí puesta pero no es evidente, es el cruce con la Av. Renato Leduc. Este escenario por estar compuesto de comercio y de servicios se llena de actores que van, vienen y se detienen; pero también hay otros que hacen fila para tomar el camión o el tren ligero que los llevara a Xochimilco, el centro, CU, y Taxqueña siendo este además un escenario intermodal de cambio de transporte.

La siguiente escena del recorrido que no coincide ni con cruce de camino, ni con estaciones de trasporte público, pero si con lugares como el SETRAM del Estadio Azteca, el Mercado de comida de Huipulco y la estación de policía que está bajo el puente por donde sube la calzada y                 Av. Acoxpa. En este punto la Calzada ya es un río con la corriente suficiente para hacerlo impasable, seguimos caminando, aparecen sobre la banqueta dos escuelas un IEMS y una primaria que en horas de entrada y salida se llena de uniformes, papás y mamás que pasan a dejar a sus hijos y corren para su trabajo y otros que se quedan platicando frente a las instituciones de las noticias acontecidas el día anterior o de los avances de la novela de moda, esto acompañado de puestos de dulces, tacos, papas, paletas, entre muchas galguerías y antojitos para comer. Pasando este escenario la vida se diluye y el paisaje se torna solitario hasta la estación de buses “Tlamanalco”, nadie recuerda este intersticio, nadie recuerda el nombre de las calles que allí se encuentran, se hace evidente el hundimiento de la calle, hay una sensación de miedo que se va incrementando con el pasar de las horas al acercarse la noche la banqueta se llena de muros que no parecen tener fin hasta la estación de “Xotepingo” donde la textura barrial aparece de nuevo interrumpida por algunas zonas verdes.

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En este caminar hace su aparición un escenario de reciente creación y no trae a la memoria buenos recuerdos sino tristes: el Habitacional Tlalpan con sus torres fantasmas que aun después de un año son carpas, escenografía que produce en nosotros además de tristeza impotencia ante situaciones en las que como simples espectadores no podemos hacer nada así que como en una película de terror algunos optan por cerrar los ojos para no sentir miedo y este lugar que antes se identificaba por la Av. Las Torres punto de conexión peatonal con la estación del metro Taxqueña fin e inicio de la línea dos y la Central Camionera del Sur, como su conexión con la Av. Miguel Ángel de Quevedo.

Y así muchas veces la calle sube, baja y aunque la banqueta se mantiene parece que ella también desapareciera y solo si es estrictamente necesario caminamos por allí y quien lo creyera, de frente a esta calle una gran zona verde que nadie ve es el Club Campestre que se esconde tras un muro de arbustos que coincide con un subir de la calzada; los escenarios aparecen y desaparecen solo en las estaciones del metro aunque existan elementos importantes como la Escuela Nacional de las Artes cuyo acceso esta sobre Churubusco y precisamente es más vehicular que peatonal y solo al final de esta en su cruce con el metro Xola y Viaducto, la calle vuelve a tener su escenario de importancia con la ciudad y recupera allí de nuevo esta vida que caracteriza a Tlalpan como calle con escenografías que se llenan de actores principales y muchos extras que solo pasan por allí.

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