Los árboles, la salvación de las ciudades contra la contaminación y el calor

Los árboles, la salvación de las ciudades contra la contaminación y el calor

Los árboles podrían ser el antídoto para evitar que tres millones de muertes por año deja en el mundo la contaminación de aire, especialmente por causa de las partículas menores a 2.5 microgramos de diámetro (PM 2.5).

”Las partículas finas  puede inhalarse profundamente en los pulmones y se estima que causa 3,2 millones de muertes por año (alrededor del 4 por ciento de la carga mundial de la enfermedad)”, afirma el estudio de la organización internacional Nature Conservancy con apoyo del grupo C40 de ciudades líderes contra el cambio climático; que analizó por primera vez a nivel mundial el aporte de la naturaleza, exactamente del sembrar árboles, en el mejoramiento de la calidad del aire y como solución para otro problema inquietante de las ciudades del mundo: las oleadas de calor.

“Planting Healthy Air: análisis global del papel de los árboles urbanos en el abordaje de la contaminación de material particulado y calor extremo”, es el título de este documento que pone las cosas en su lugar, iniciando con los efectos mortales de las PM 2.5 y de las oleadas de calor de las que informa, se están presentado cerca de 12.000 muerte por año.

Pero, más allá, frente a estos dos graves problemas climáticos, el análisis que tomó como base 245 ciudades en el mundo, señala lapidariamente que en el caso de las muertes por PM 2.5 en el año 2050 -cuando el 70% de la población mundial esté habitando ciudades-; será de seis millones de personas.

“Y el problema tiene el potencial de empeorar: un estudio pronostica que para 2050, las partículas finas podrían matar 6.2 millones de personas por año”, afirma la organización  que agrega que las enfermedades relacionadas con esas muertes serán en su mayoría accidentes cerebrovasculares y cardiopatías isquémicas.

A este problema se suman las altas temperaturas en verano que al sumarse con los gases de efecto invernadero que atrapan el calor de las ciudades, aumentan la intensidad de las oleadas y un estudio de la OMS citado por los autores del análisis, señala que esas 12.000 muertes serán 250.000 en el año 2050.

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