Arte Urbano: Pintando y construyendo comunidad

Arte Urbano: Pintando y construyendo comunidad

El graffiti y el arte urbano se han vuelto una voz de discurso y reclamo para la sociedad, desde hace años ha tomado fuerza y se ha fijado como una valiosa forma de expresión.

Por Marina Hadassa

La calle es el espacio público por excelencia; ésta representa la oportunidad de encuentro o desencuentro en donde las comunidades plasman sus historias; historias que se transforman en discursos. Asimismo, dentro de la historia del arte, diferentes discursos pueden contarse, sin embargo en el contexto de los inicios no podemos dejar de lado al graffiti. Desde su comienzo en la década de los sesentas, el arte de la calle ha evolucionado a formas interdisciplinarias y complejas de expresión artística. A partir del grafiti, stencil, grabados y murales, así como el performance, el arte urbano ha encontrado su camino hacia el núcleo del arte contemporáneo.
Así, durante las últimas dos décadas, el arte urbano ha jugado un rol protagónico y polémico al contar las historias de cada sociedad y su relación con el lugar que habita. Criticada o alabada, esta expresión artística y social ha crecido y evolucionado; negarla sería como pensar que la ciudad no tiene algo que decir. De acuerdo a algunos autores, el graffiti es guerrilla, pelea en contra de lo establecido, libertad de expresión de lo que se puede y no se puede hacer. Es este arte urbano el reflejo de las aspiraciones y necesidades de las sociedades.

Con base en esta premisa, el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) diseñó “Pintemos México”, un programa integral de participación ciudadana que busca fortalecer los lazos vecinales y mejorar el espacio urbano a través de la pintura mural y el grafiti. A través de sus 32 delegaciones y el brazo operativo de la Fundación Hogares, se ubicaron 72 conjuntos habitacionales en donde la falta de convivencia vecinal y el deterioro físico eran una constante.

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“Pintemos México” ha logrado convertirse para muchos en el primer proyecto en común con sus vecinos. A través del trabajo en equipo, los vecinos han entendido que cada quien tiene un lugar y responsabilidad dentro de la comunidad. Los vecinos, en conjunto, deciden los símbolos e imágenes que generan significado a su comunidad y al elegir el sitio de la intervención se genera un nuevo punto de reunión.

“Si la comunidad forma parte del proyecto, el resultado es distinto,” afirma  Paulina Campos, Directora General de Fundación Hogares.

Los jóvenes que antes rayaban las paredes de sus vecinos ahora trabajan en conjunto para mejorar el espacio público de su comunidad. Pintemos México ha permitido identificar y desarrollar el talento de muchos jóvenes que normalmente son estigmatizados por llevar a cabo dicha actividad.

Los 140 murales que se han pintado en 15 mil metros cuadrados  a lo largo del país son prueba de la identidad y arraigo que ésta actividad fomenta hacia la apropiación del lugar habitado. Durante el desarrollo del programa  y hasta 6 meses después de las intervenciones, se aplicaron 3 mil encuestas para poder medir el impacto del programa: la participación vecinal se incrementó en un 20% durante los talleres y la realización del mural, la percepción de seguridad hacia el interior del conjunto se incrementó de 14.2% a 18.7% y el uso del espacio público de 55% a 62%.

No cabe duda que “Pintemos México”, el programa de pintura mural más grande de Latinoamérica, ha dejado una huella trascendental en todo el país. Por otro lado, el programa apoyó durante la reconstrucción posterior a los huracanes “Ingrid”, “Manuel”, “Odille” y el tornado en Ciudad Acuña, Coahuila. En éstos casos particulares, “Pintemos México” funcionó como lienzo para que la comunidad plasmara sus miedos y lograra encontrar la fortaleza para reconstruir sus hogares.

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El programa no busca convertirse en la única respuesta para los problemas sociales y de falta de mantenimiento en los conjuntos habitacionales; sino como una herramienta para poder detonar la participación vecinal hacia mayores estrategias de largo plazo.

Los siguientes pasos de “Pintemos México”, el Infonavit y la Fundación Hogares serán replicar los esfuerzos para identificar el talento de los vecinos, sumar talleristas de talla internacional al programa, realizar un ejercicio documental de los trabajos y continuar con las evaluaciones de impacto para robustecer la iniciativa. Así el color que el programa ha llevado a los conjuntos habitacionales sobrepasa el simple mejoramiento físico y trasciende a un sentido de orgullo y de apropiamiento del espacio común.

One Comment

  1. Mauricio Ramírez Orozco

    ¡Muchas felicidades Mar!

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