Granada: su movilidad va de la tradición a la innovación

Granada: su movilidad va de la tradición a la innovación

Cuatro periodos definen la historia urbana de Granada: la formación, transformación de estructura urbana medieval, gestión urbanística liberal y del urbanismo planificado.

Por Leslie Herman > @aremihermann

Al recorrer sus calles, plazas y jardines se reconocen sus cuatro grandes periodos, los que definen  su historia urbana: la formación, la transformación de la estructura urbana medieval, la de gestión urbanística liberal y la del urbanismo planificado.

En las calles de Granada, España, la organización del espacio urbano se conforma por una red de espacios públicos de circulación y reunión, los residenciales, y, por otro lado, la ciudad es una superficie dotada de valores culturales y funciones institucionales y políticas.

Su crecimiento no fue del todo amable en las décadas pasadas. Se creía que la ciudad histórica representaba un obstáculo para escalar a la ciudad moderna, por lo que su desarrollo se sustentó en políticas de ensanche y de reforma interior de la población, manteniéndose al margen o en contra de la ciudad heredada y de su realidad morfológica, topográfica y paisajística.

Morfológicamente la zona del casco central de Granada cuenta con una traza irregular que responde a las épocas más antiguas de la ciudad. Al caminarlo se descubren sus calles irregulares con subidas, bajadas, callejones y colores. Éste es el punto de enfoque de conservación, por lo que las estrategias de crecimiento, movilidad y control se dieron en la periferia, teniendo como apoyo central planes generales de ordenación urbana, así como la revisión y actualización de los mismos y el seguimiento de los puntos como partida de orden en la ciudad.

Es así como a partir del estudio a conciencia de los planes de desarrollo existentes y anteriores, de las aportaciones de personal técnico del Ayuntamiento y de los foros y mesas de participación ciudadana nació la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (EDUSI), que es el resultado y también la respuesta a los desafíos y problemas de su área urbana, detectados a través del estudio de diversos planes locales y elementos de planificación, diagnóstico y desarrollo, así como de la elaboración de un análisis del conjunto de su área urbana desde una perspectiva integrada, vertical y horizontal.

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El plan EDUSI tiene el objetivo de crear una ciudad medioambientalmente sostenible, amable con el clima, económicamente competitiva, cultural, tecnológica, habitable, transparente y socialmente innovadora: la Granada del 2020.

PLAN DE MOVILIDAD

Al andar por la ciudad es fácil percatarse del buen desarrollo de movilidad urbana, basada en la eficiencia, el respeto al medio ambiente, la accesibilidad y la calidad de vida ciudadana.

El objetivo es lograr para 2025 un modelo de ciudad capaz de conciliar por completo las necesidades de transporte y movilidad.

Respecto a esta visión se prevé potenciar los principales ejes del transporte público, ampliando las líneas de transporte urbano de alta capacidad hacia las zonas en crecimiento, donde hay mayor flujo de personas, así como un transporte urbano limpio, el transporte colectivo, mejoras en la red viaria y en las vías de  transporte ciclista, peatonal y de accesibilidad, así como también la obra protagónica en tema de movilidad, el tren ligero Metropolitano de Granada.

METROPOLITANO DE GRANADA

Después de la desaparición del sistema de tranvías que cubría Granada en 1974, estaba claro que el issue de la movilidad fue satisfecho, más no se potencializó. En 1998, la Junta de Andalucía y la administración de Granada presentaron un nuevo proyecto de tren ligero que recorrería la ciudad de norte a sur uniendo la capital con los pueblos cercanos de Armilla, Alborote y Maracena, pasando por la capital y sus equipamientos de interés público: edificios administrativos, judiciales, hospitales, universidades, el eje comercial del Camino de Ronda, el barrio del Zaidín,  equipamientos deportivos y el Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud. Teniendo así una muy clara funcionalidad metropolitana.

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En 2007 se inició la obra, que contó con un trazado de 15,9 kilómetros de longitud y 26 estaciones, además de 9 kilómetros de carril para bicicletas. Aproximadamente el 80% de la línea es superficial o terrestre, contando con sólo tres estaciones subterráneas.

La regulación de su funcionamiento es con base a balizas que descienden en cuanto se detecta la cercanía del tren, para detener el flujo de otros transportes.

En materia de imagen y tecnología, los beneficios de esta obra son entre otros la reurbanización de todo el eje viario por donde discurre la línea, haciendo un cambio notable en su apariencia. Los trenes cuentan con un sistema de acumulación de energía que les da libertad de circular sin energía eléctrica en algunos tramos, reduciendo el número de catenarias (tendido de cable eléctrico) y, por consiguiente, disminuyendo la contaminación visual que podría generar.

El control del tráfico es supervisado en tiempo real desde el puesto de control central que se encuentra en los talleres, lo cual le da la posibilidad de atender ágilmente cualquier incidencia.

Se espera que beneficie a 11 millones de usuarios en su primer año de funcionamiento evitando un tránsito de 3 millones de vehículos al año en la capital y su área metropolitana.

Las primeras pruebas del metropolitano de Granada empezaron en 2011, definiendo como límite de fecha de apertura este mismo presente 2016.

En conclusión, este ejercicio de ordenación urbana es funcional y se orienta a la trasformación de la ciudad, donde el automóvil privado deja de ser protagonista en asuntos de movilidad y el acceso a espacios públicos, equipamientos y lugares simbólicos sea más accesible para todos.

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